Viaje a Japón – día 4
Nuestro último día en Tokio nos salió lluvioso, muy lluvioso y no paró en todo el día. Parece que nos rozó un tifón, pero veíamos a los japoneses de lo más normales, incluso yendo en bicicleta con un paraguas en una mano. Debe ser bastante normal ese tiempo.
Sin embargo no nos íbamos a quedar todo el día en hotel así que nos armamos de valor – y dos paraguas – y nos fuimos a desayunar sushi en uno de los puestos al lado del mercado de pescado.
Nuestra intención inicial era visitar los jardines del palacio imperial y el parque Hamarykiu, que está al lado del hotel. Ya que teníamos este tiempo de perros pasamos de estas visitas – para la próxima vez – y nos fuimos a visitar el edificio Sony, donde se pueden ver y tocar los últimos productos de la compañía nipona. Había muchísimas cámaras de fotografías, IPODs, VAIOs y gadgets y complementos de todo tipo, en total 5 plantas completas más otras 3 con restaurantes.
Entre las cosas que me llamaron la atención había una cámara que detectaba las caras de las personas y hacía la foto cuando detectaba que sonreías. En serio, la probamos y funcionaba. Aunque probamos a poner cara triste y no hacia las fotos al revés. creo que estaba estropeada.
|
Con la que cayó acabamos empapados y nos habíamos cargado 2 paraguas (en total fueron 3 ese día) así que pasamos por el hotel a cambiarnos y comimos en un restaurante que había en la estación del metro más cercana. Cuando terminamos cogimos el tren y nos acercamos a Odaiba, una isla artificial en la bahía de Tokio. Después de pasar grandes dificultades por el tiempo (y cargarnos el tercer paraguas) llegamos al museo de ciencia y nuevas tecnologías. |
Este museo es de los que nos gustan, donde se puede tocar y jugar, con talleres, laboratorios y muchas demostraciones prácticas.
La pena fue no haber tenido tiempo, llegamos un poco tarde, porque disfrutamos como enanos. Teoría cuántica y robótica fue lo que más me gusto, sobretodo porque en los museos españoles no se suelen meter con esos temas.
Cuando nos cerraron nos pasamos por un centro comercial justo en frente del museo.
Nos dimos una vuelta por las tiendas, compramos unas chaquetas en Zara
y descubrimos que al lado del centro comercial se encontraba Megaweb, un enorme pabellón de Toyota donde puedes ver los últimos modelos de la compañía, probar con simuladores tecnología puntera, probar un coche que se conduce sólo o revivir en un cine la experiencia de una carrera de coches bastante real. Para quien le gusten los coches es toda una experiencia que vale la pena.
Cuando nos echaron cenamos en una hamburguesería, para cambiar un poco al estilo más occidental y ya regresamos al hotel, por suerte ya no llovía. El tiempo los próximos días lo teníamos un poco en duda y los pronósticos no nos aclaraban mucho.
Este día salió un poco raro ya que con la lluvia no pudimos ver todo lo que teníamos planteado pero lo aprovechamos bastante.
Fue nuestra última noche en Tokio y aunque no teníamos ganas de irnos, teníamos la sensación de que aún nos faltaban de ver muchísimas cosas, también teníamos muchas ganas de salir de la gran capital y visitar otras ciudades.
Nos tenemos que levantar pronto así que hasta mañana. Sayonara.

