Viaje a Japón – día 5
Por fin llego el día que seguimos viaje dejando atrás la mega polis de Tokio dirección a Hakone.
En el camino teníamos una excursión contratada. Primero hicimos una pequeña parada para visitar el famoso monte Fuji. Llegamos en autobús a la quinta estación, la última que se puede visitar en vehículo y por fin vimos el famoso monte, símbolo de Japón.
La primera imagen es un mapa de la zona del monte Fuji, en la segunda, no, no se estropeó la cámara, la foto es así. Nos salió un día con muchísima niebla y nos creemos que allí había un monte. Pero verlo, lo que se dice verlo, nada.
Después del infructuoso intento de ver al esquivo monte nos llevaron a dar una vuelta en barco a un lago que hay cerca, un rápido viaje, un almuerzo en un hotel cercano y para finalizar cogimos un funicular a un monte cercano al lago, pero la niebla nos seguía y las vistas, que seguro eran impresionantes, se quedaron en un blanco velado.
Un almuerzo japones |
Ya sé que no se ve la niebla, pero estaba allí. Con nosotros. |
¡Tierra a la vistaaaa! |
Con el funicular se llegaba a un bonito templo. |
Una vez terminamos la excursión nos desplazamos en taxi a nuestro siguiente destino: Hakone, donde nos alojamos en un Riokan, un hotel tradicional japonés que disponía de un Onsen o baño de aguas termales.
La experiencia de alojarse en un Riokan es obligada si viajas a Japón. disfrutamos mucho de la experiencia: la habitación con tatami, comer y dormir en la habitación, llevar yukata (kimono de “estar por casa”), la experiencia de estar sin sillas (mi espalda lo notó), el baño en aguas termales y la amabilidad de la gente.
Por supuesto no pudimos dejar pasar la oportunidad de probar un Onsen, el baño en agua caliente, muy caliente, te deja muy relajado y las propiedades de las aguas termales, se supone, son muy buenas para la piel y la salud en general. Aunque el agua estaba demasiado caliente para mi y no aguante más que unos pocos minutos dentro.
Después del baño reparador, regresamos a la habitación donde ya habían preparado todo para la cena.
La cena fue más que opípara, pensé que no iban a dejar de traernos cuencos de comida y la falta de costumbre de sentarnos en el suelo fue un poco molesto, pero por lo demás fue muy divertido.
Una vez terminamos la cena vinieron a retirar la mesa y poner los futones.
El dormir en futón también fue una experiencia nueva y no sé si eran realmente cómodos o sencillamente estábamos agotados y nos quedamos fritos en seguida. A dormir … Un día nuevo en Japón.

